No nos engañes, Nenevi.

Nenevi se zambullía en los acordes de su guitarra. Sus dedos blanquecinos se apoyaban con fuerza en las cuerdas, sintiendo ese agradable dolor. Voz dulce a ratos, engatusando en los comienzos, rebelándose en los estribillos para luego volver a la calma. Vorágine de emociones que estaba hecha.
El camarero que solía emborracharla a base de martinis la miraba mientras servía dos copas a la pareja de la mesa del fondo, espectantes también de aquella niña que jugaba a ser un intento de estrella de rock.
Chico de mirada estelar en la mesa de la izquierda y otro grupo de jóvenes universitarios alzando las manos al ritmo de su música.
Nenevi hacía zambullir a aquellos desconocidos en sus acordes, en su primera actuación, aquella que había deseado en tanto tiempo. Y a pesar, de que aquel grupo de universitarios no fueran los compañeros de clase de una carrera que nunca llegó a estudiar, que ese chico de mirada estelar, no fuera su amor nunca vivido y que la pareja del fondo no fueran unos padres orgullosos... Nenevi estaba hinchando un corazón que necesitaba una buena dosis de alegría.

1 comentario:

  1. Oh! Con que esta es Neneví! Pues me gusta:) Pero no debería llamarse Dakota y tener el pelo rosa? Jajajaja
    Me recuerda a uno de mis personajes: Claire. ¿Has leido alguno de mis relatos sobre ella? La verdad esque me encanta escribirlos... Podría ser mi favorita, ella y Asteria, a la que le reservo un montón de aventuras junto a su ratoncito Bécquer:3
    ¡Sigue escribiendo, sigue! Si no, moriré. ¿Tú quieres que muera? No, ¿verdad? Pues eso;)

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