Cuento número diez.

Decían que las personas crecen físicamente y que el corazón lo hace a golpes.
Izan es un chico con heridas de juegos y un corazón rojo, rojísimo lleno de vida y sueños de niño.
Izan era menudo, solía tener heridas en el codo izquierdo y rasguños en la mejilla derecha. (quitando las heridas de su pulmón)
Tomaba colacao por las noches y caminaba siempre descalzo.
Izan no dormía, soñaba.
A veces también lloraba, pero solo a veces ¿Eh? Cuando se escondía detrás de la puerta para que nadie le viera.
Izan salía en los días de nieve. Siempre pedía un poco por su cumpleaños.
También miraba correr el tiempo desde la ventana de su habitación. De su cueva. Su escondite.
Y es que ahora, Izan es más chico(mayor) invierno que nunca. Y ni la chica primavera del sexto, aquella que la sangre altera y chisporrotea con luz, puede derretir el invierno instalado en el interior, del siempre niño(mayor), Izan.

1 comentario:

  1. Jo, me gustaría ser esa chica privamera... ¿Me dejarías?:) Es que Izan me ha encantado, ¡que ricura!
    Y tú, si sigues escribiendo así, ¡me vas a acabar coloreando la piel de verde de la envidia que me das!
    Muchiiisimos besos,
    Christie!

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